Día 7: Albany – Sturbridge

Hoy nos levantamos tempranito pero nos prepararmos sin prisa.

La primera parada es Albany, la capital del estado de Nueva York, que un poquito después abandonaremos para adentrarnos en Massachusetts.

Está delimitada por el Hudson river y es una mezcla de aire neoyorquino con tintes rurales que nos enamoró desde el primer momento. No es de extrañar que mucha gente vaya a pescar, esquiar, montar en canoa o pasear en barco.

El día en el que estuvimos (21 de agosto), no había eventos porque en breve se celebraba la Gran Feria del Estado de Nueva York, por lo que todo el mundo, seguramente, estaba montando las exhibiciones, conciertos y demás muestras de agricultura, educación, tecnología, etcétera.

Nada más llegar, aparcamos en zona azul y empezamos a callejear hasta encontrar la oficina de turismo, donde una señora muy pequeña y muy maja nos hace un descubrimiento: podemos subir a uno de los rascacielos (42 pisos), el Corning Tower (gratis), para tener unas vistas muy buenas de la ciudad (en la Empire State plaza), aunque, personalmente, me parecieron menos fotogénicas que desde el suelo.

La pateamos entera buscando los puntos de mayor interés:

  • la Empire State plaza
  • el New York State Museum
El museo lo encontraréis justo al fondo de la plaza
  • el Capitolio
  • el edificio Empire State “El huevo”: centro de artes interpretativas.

Entre ver el centro y el barrio financiero, subir a la torre y tomar un donut y un café se nos van 3 horas que disfrutamos un montón. Esos rasgos de gran ciudad pero a la vez campestres nos encantan, así que volvemos al coche muy contentos dispuestos a seguir camino en un día súper soleado.

A una hora de Albany se encuentra el histórico Woodstock: el pueblo ganadero famoso por acoger el mítico festival los días 15, 16 y 17 de agosto, finalmente ampliado hasta el día 18, de 1969. Tocaron 32 artistas para los 400 o 500.000 espectadores estimados. Muchas bandas legendarias tuvieron presencia, y las que no fueron, también han sido conocidas por ello.

En realidad, el concierto se celebró a 65 km, en Wallkill, pero se respetó el mismo nombre que el de la ubicación inicial.

Desistimos porque en realidad no hay nada que ver, es solo una campa de granjas, y volver a Bekshire era más de hora y media.

Curiosamente, en nuestro GPS no encontramos nuestra siguiente parada: Berkshires (estado de Massachussets). Empezamos camino por una carretera secundaria para ir viendo pueblecitos con encanto, porque no tenemos mucha prisa. El camino es largo, según nuestros datos debía estar a hora y media, pero el paisaje de frondosos bosques salpicados de granjas, casitas y laguitos… es una delicia que nos hace pasar muy entretenido el rato, pero no supimos encontrarlo y de repente nos encontramos en un lugar posterior.

Berkshires debe su fama a tener el museo más grande del país de arte contemporáneo, el Normal Rockwell Musueum y el instituto de arte Clarck Art, y por ser una zona de balnearios, actividades deportivas, lugares de interés históricos y vistas preciosas. Si miráis fotos veréis que el pueblo, en todo su conjunto, es una verdadera monada.

Paramos a comer en mitad de la nada, en una caravana ambulante que, a pesar de ello, estaba en la zona más poblada desde que seguimos carretera adelante. Llegó la hora de comer más platos americanos: unos deliciosos nuggets y unos hotdogs por 7$. ¡Deliciosos!

De aquí, cogemos la autopista para ir directos a Southbridge. Nos ha sorprendido mucho que tantas carreteras rurales haya tantas casas, aisladas, pero con accesos muy bien asfaltados y comunicados.

Tardamos bastante en llegar a la presa, en un enclave precioso, muy bien acondicionada con caminos para pasear, banquitos y ¡muchos mosquitos! No olvidéis el repelente y no os adentréis en el bosque. Hay carteles donde hablan de arañas con picaduras que transmiten enfermedades muy peligrosas.

Estamos un buen rato y luego seguimos para buscar el lago y el faro, pero de nuevo nos encontramos con pasos privados que no nos dejan acceder y sólo logramos verlo desde la carretera. Así que decidimos seguir camino pasando por esos lugares tan curiosos de las carreteras americanas.

Southbridge no es nada del otro mundo, así que hacemos el check-in en el hotel y descansamos un poco para salir sobre las 18 horas a ver Sturbridge.

De nuevo, nuestra concepción europea nos hace buscar un centro del pueblo, pero aquí es diferente; los pueblos son conjuntos de casas que no siempre están cerca, por lo que dar un paseo por ellos no tiene sentido.

Ya que nuestra prioridad suele ser ver cosas, aprovechamos para dedicarle tiempo a buscar un restaurante donde disfrutar de la comida (y de nuestra propia compañía). Y descubrimos un Thai en el que cenar lo que creo que es nuestra comida preferida: la asiática. Rollitos, arroz y fideos de arroz con una cerveza y vino blanco por 45$ propina incluida, suponemos que un precio barato por estar en un pueblo. Sea como sea, el restaurante era precioso, con una comida riquísima y un ambiente tranquilo que nos hace poner el broche final al día con un toque de romanticismo.

Día 6: Cortland

Día 8: Boston

Vuelve al inicio del viaje: “EEUU: Ruta por la costa Este”

¿Quieres recibir nuestros artículos directamente en tu correo?

3 comentarios en “Día 7: Albany – Sturbridge

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s