Día 5: Finger Lakes

Esta noche hemos dormido muy bien, a pesar de unos hindúes que andaban de una habitación a otra pegando portazos (dejaban el pasador de la puerta y golpeaban con fuerza…) y cocinándose el curry para cenar.

Madrugamos, desayunamos bien y nos vamos para Canandaigua, en el condado de Ontario: primero por Main street viendo iglesias y mansiones, luego vamos al lago, que es precioso; en un extremo hay casitas con sus garajes que les da acceso al agua y así poder tener sus barquitos guardados, al otro lado un parque y un barquito de vapor. ¡Al final nos pasamos un buen rato!

Volvemos el coche; la idea es ir haciendo paradas de camino a Cortland (hay aproximadamente dos horas), por los Finger Lakes.

Cuenta la leyenda que el Gran Espíritu de los indígenas americanos, bendijo la tierra con sus manos, formándose estos 11 lagos que se extienden por 23.300 kmt2: Skaneateles, Otisco, Owasko, Cayuga, Seneca, Keuka, Conesus, Canandaigua, Honeoye, Canadice y Hemlock, conectados entre ellos por diferentes ríos, lagunas, afluentes… y ¡más de 30 cascadas!

La primera parada es Waterloo, ciudad del condado de Black Hawk (Iowa), pero no parece que haya mucho que ver a parte de su calle principal, por lo que seguimos para Seneca falls. Es muy gracioso que tenga ese nombre porque no hay cascadas, y para conocerla es callejear por la calle principal viendo los edificios de ladrillo de la época de los colonos, y por el río de mismo nombre, por donde hay una antigua fábrica, destilerías, molinos e iglesias (fue un importante centro industrial). No entramos el museo, ya sabéis que somos un poco reticentes, pero vemos un poquito las tiendas y nos saltamos Cayuga porque nos retrasa bastante; es un pequeño pueblo del condado de mismo nombre (estado de Nueva York) con rincones con vistas al lago y zonas para pasear, como muchos otros.

Séneca Falls es muy famoso por la lucha de los derechos de la mujer en EEUU: allí, en 1848, se celebró la primera convención y se firmó un documento, basado en el de la independencia de EEUU, sobre las limitaciones que los hombres imponían a las mujeres.

Seguimos, pues, en dirección a Watkings Glen que se encuentra a una hora, aproximadamente, en el condado de Schufer (estado de Nueva York), pero un poquito antes, unas 5 millas, paramos en la misma carretera para ver las Hector falls. Es un camino con un paisaje muy bonito de viñedos cara el lago salpicados de granjas.

Al llegar, aparcamos en el parking (8$/vehículo), y nos acercamos al Sentry Bridge con una cascada de lado por la que se va subiendo por unas escaleras, viéndola según te acercas hasta que pasas por debajo de ella: es la Cavern Falls. Siguiendo por ese sendero, apto para toda condición física, se ve la roca, el curso del agua… muy bonito y muy fotogénico. Eso sí ¡caen unas gotas que te mojan un montón!

Luego, por unas escaleras, se va subiendo por el Lover’s Lane, que enlaza con el Indian train a la izquierda, y cruzando por un cementerio se llega hasta la Rainbow falls y un viejo puente, aunque está cerrado. Si sigues recto, llegas a otra cascada, pero no se puede cruzar por el puente que pasa por encima y tenemos que volvernos por el George trail.

En total, la excursión nos lleva un par de horas, porque nos saltamos el lado donde están los restaurantes, la piscina y otras atracciones más turísticas.

Hay autobuses cerca de la Rainbow falls que por 5,5$ te llevan al parking.

Nos bajamos al pueblo y comemos en un italiano Jerlando’s Pizza donde te ofrecen de aperitivo una pequeña ensalada y un pan-pizza riquísimo (gratis), que nos zampamos junto a dos superplatos de pasta que no acabamos (pedid uno para compartir), agua y cerveza, nos cuesta todo con propina incluida 45$. Muy recomendable, comimos de cine.

Otra idea, si os apetece hacer un picnic, es parar en Geneva, donde hay metros y más metros de césped a orillas del Séneca, parques y merenderos.

O buscar la Americana Vineyards, una bodega típica de la zona donde recomiendan la hamburguesa de cordero y el vino Revolutionary Red (con toques de cereza y arándano).

Si os quedáis con ganas de visitar tiendas amish, podéis acercaros a Romulus y entrar al Knapp winery para disfrutar de su decoración típica y probar su vino blanco suave, el Vidal Ice Wine por 3$.

Deben estar concurridos, mejor reservar.

En los parques suele haber free admision, pero dejar o acceder en coche suele costar de 6 a 10$.

Durante todo el camino, os cruzaréis con fauna autóctona, ¡estad pendientes de la carretera y del cielo!

Teníamos pensado ir a algún otro parque natural: barajábamos el Robert H. Treman State Park en el condado de Tompkins, donde además de cascadas, concretamente 12, hay cañones de más de 2 millones de años. Si os acercáis, no os perdáis la Lucifer Falls y el parque Buttermilk (leche de mantequilla) por el que se sigue el curso del río desde la cascada hasta un lago donde puedes bañarte. Hay una ruta de una hora, y otra de tres.

Descartamos ir a las Taughannovk Falls State Park porque nos dicen que no hay agua en esta época del año. Hay un mirador justo enfrente para admirarla o se puede caminar junto al río hasta el pie de la misma, que tiene 60 metros de altura.

La última parada antes de ir al hotel, fue Itaca, a 50 minutos en coche. Pero antes, para bajarla comilona nos acercamos a pesar al Seneca lake aunque no es nada del otro mundo. A un lado hay un camping con un pequeño puerto un poco desaliñado, al otro fabricotas y la parte chula de parque con césped está cerrada… según una amable chica del camping el suelo está mal por las últimas lluvias y hay peligro de que los arbolitas se caigan y aplasten a las personitas, así que nos volvemos al coche.

Itaca o Ithaca, es una cuidad a orillas del lago Cayuga donde los conejos, ardillas y ciervos conviven con los 20.000 estudiantes de su famosa universidad: Cornell, una de las 15 mejores del mundo, variopinta y cosmopolita donde las haya. Cerca hay un colege que se llama Itaca y pensando que era la universidad nos paramos… ¡suerte que nos parecía muy moderna y tras un paseo nos volvemos! Aunque nos hace pasar un buen rato viendo un joven cervatillo comiendo hierba tan a gusto.

Los institutos también tienen impresionantes instalaciones deportivas ¡es otro mundo!

Los barrios de Itaca son los típicos de casitas con jardín bien arreglado, con tiendas de artesanía local, comercios de ropa y libros de segunda mano, papelerías con encanto y bazares de antigüedades. Los bares y restaurantes son abastecidos por granjas cercanas y los supermercados son cooperativas… todo a la vieja usanza.

Nosotros llegamos a media tarde, pero si llegáis durante la mañana, podéis visitar el Farmers Market con productos típicos, verduras frescas, pasteles artesanos, ropa ecológica… cada díase mueven de emplazamiento pero encontraréis indicaciones. Organizan eventos alrededor: petanca con nabos… ¡cómo me hubiera gustado ver eso!, conciertos, y otros espectáculos.

Vistas de la universidad de Cornell

Si tenéis oportunidad, también podéis dar un paseo por el Commons o el Dowtown con más tiendas en sus calles peatonales y edificios de ladrillo con mucho encanto, restaurantes donde comer y un lugar en el que los helados están muy recomendados: el Purity.

El 23 de septiembre se celebró la fiesta Porchfest, que reúne a casi 200 grupos de música, que tocan en directo en los porches de los vecinos, que los prestan desinteresadamente.

Podéis mirar fechas en https://www.porchfest.org/ porque cada año varían.

Una vez ya en la Universidad que, por cierto, es la que más premios Nobel ha “producido” desde que se fundara en 1865, damos un buen paseo por sus edificios de estilo gótico y victoriano.

Barnes Hall (1888) también fue creado por William Henry Miller en estilo renacimiento románico y aunque se construyó para apagar los rumores de “escuela pagana” se convirtió en un sindicato de estudiantes, ahora los Servicios de Carrera y recitales de piano

Vemos lugares de película como:

  • El Salón Goldwin Smith acoge varios departamentos de humanidades, y fue diseñado en el estilo neoclásico por Andrew White, cuya estatua se encuentra frente a ella.
El interior no es menos impresionante
  • la Uris library: solo pudimos verla por fuera, estaban cerrando justo cuando llegamos, así que intentad ir lo primero. De todas formas, tiene una entrada por la que se puede ver el interior.
  • Newman Arboretum
  • Ho plaza: donde se reúnen los estudiantes, hay mucho ambiente
  • La biblioteca Uris es la biblioteca universitaria más grande de USA, se encuentra en la cresta e la ladera Morril Hall y fue fundada en 1867 que, curiosamente, fue diseñada por el primer estudiante de arquitectura de Cornell, de estilo románico renacentista
Cerca de la plaza está la Cornell Chimes, una torre con campanario de 21 campanas, que se usan para llamar en las ceremonias de inauguración. Está situada en la torre McGraw, así bautizada porque las 9 originales fueron donadas por Jennie McGraw, hija del gran filántropo, aunque fue llamada hasta 1961 La Torre de la Biblioteca.
  • Probamos la recomendación de los helados de Cornell Dairy Bar
  • La Arts Quad:conocido como Arts Quad es la parte más antigua de Cornell de 1860 y donde se encuentran los Old Stone Row, hasta 1870 era toda la universidad: edificios Morrill, McGraw y White
Conocido como Arts Quad es la parte más antigua de Cornell de 1860 y donde se encuentran los Old Stone Row, hasta 1870 era toda la universidad: edificios Morrill, McGraw y White
  • La Sage Chapel: fue lo que más nos gustó. Tuvimos la suerte e que estuviera abierta y coincidir con un señor que estaba tocando el piano y el ambiente que creaba era increíble.
La “capilla sabia” nos pareció una delicia

Nos colamos en una de las facultades para ver su interior:

Las banderolas de las hermandades

¡Es impresionante! Entramos en varias facultades donde ya hay estudiantes haciendo lo propio, con agua y los típicos cubitos de hielo sin los que un americano no es un auténtico americano, todo súper moderno y con instalaciones chulísimas: hasta los baños son lo más.

Podéis consultar aquí las actividades deportivas y culturales por si en las fechas en las que viajáis podéis asistir a alguna.

No puedo resistirme a entrar en un aula aunque discretamente, pues lógicamente, solo pueden entrar profesores y alumnos… deberían indicar que profesores de esa universidad, porque, de lo contrario, técnicamente no estoy infringiendo ninguna ley.

El War Memorial conecta el Lyon Hall y el McFaddin Hall y conmemora las 264 bajas de Cornell durante la Primera Guerra Mundial (1932)

En los alrededores del campus hay que buscar el Cañón Cascadilla Gorge a 5 minutos a pie, ¡de 400 millones de años! y rodeada de desfiladores y gargantas, por lo que si paseas por allí toma precauciones para evitar accidentes porque incluso ha muerto gente.

Muy cerca de las fraternidades que, como en las películas, tienen sus carteles con nombres típicos, sus bajos repletos de cajas de cerveza para la próxima fiesta…, está el Cañón Cascadilla y el Cañón Fall Creek con unas vistas fantásticas y zonas de baño cercanas. Hay un lago, un jardín botánico, un museo… si queréis verlo todo al detalle os hará falta más de tres horas.

Cañon fall creek

Si no vais en agosto, cuando todavía no se ha iniciado el curso, podéis ver pequeños conciertos entre clase y clase en las campanas de la torre McGraw.

Aunque nosotros no pudimos disfrutarlo, sí se veía el ambiente universitario, porque en EEUU las clases empiezan mucho antes que en España y los estudiantes ya empezaban a llegar, con sus padres o solos, en coches repletos de maletas y cachivaches.

Fraternidades o hermandades, impresionantes mansiones… seguimos inmersos en escenas de película, no sabemos cuándo vamos a ver a alguna de las “Súper empollonas”.

A 30 minutos caminando al norte hay una zona muy chula: la cascada Ithaca falls justo en la entrada sur del lago Cayuga, donde se puede hacer un picnic, hay merenderos para hacer barbacoa y con diferentes lugares por los que acceder a la cascada, que casi se puede tocar. Cerca hay unas minas de sal pero en 2018 no estaban abiertas al público.

Finalmente, damos una vuelta por el pueblo, que es muy bonito con edificios muy bien conservados, una gran calle peatonal… estaba a tope por algunas zonas, en otras totalmente vacío. Al final, nos decidimos por un mexicano. La comida estaba rica pero con las bebidas no acertamos: la cerveza sin alcohol de la zona parecía un enjuague bucal y la limonada de Iñigo sabía a algo sin limón := Cuidado con los mosquitos porque, como en toda zona verde y con tanto agua, estaban por todos lados y nos comieron en la terracita del restaurante.

El Clinton House está en el centro (1828) y es de estilo renacentista griego

Una pena no poder buscar alguna de las 20 cascadas que fluyen naturalmente por la ciudad, pero nos conformamos con las que vimos durante todo el día, así que: ¡a fer nones!

Día 4: Niagara Falls – Canandaigua

Día 6: Albany – Cortland

Vuelve al inicio del viaje: “EEUU: Ruta por la costa Este”

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