Día 1: Llegada a NYC – Filadelfia

Nuestro vuelo de Air France debía despegar el día 15 de agosto de Barcelona a las 12:05 y duraba casi 9 horas (directo), es decir, que a las 14:59 (hora local), debíamos estar aterrizando. Como suele ocurrir en casi todos los países de fuera de la Unión Europea, tuvimos que rellenar un formulario de inmigración y pasar los controles de pasaporte, tardando más una hora. Se forman unas colas importantes, así que fue una suerte que no tuviéramos el equipaje facturado o podría haber sido mucho peor.

Salimos con nuestro coche de alquiler, un Ford Focus que reunía los pocos pero importantes requisitos que siempre le pedimos: aire acondicionado, kilometraje ilimitado y sistema de devolución de depósito lleno a las 17:15 horas y empezamos a dudar de seguir nuestro plan: parar en Filadelfia de camino a Lancaster. Pensamos que de noche sería bonita también y nos lanzamos a nuestra primera ciudad, dejando atrás la increíble vista de New York City… ¡qué ganas de conocerla! Pero antes, nos espera el Mid-Atlantic, aunque nos dejaremos pendiente Miami y tampoco llegaremos hasta Maine.

El primer día empezamos fuerte: más de 155 kilómetros

A las 20:15 horas llegamos a nuestro destino, salir de Nueva York es todo un reto para nuestros nervios a hora punta. Hay muchos carriles para salir, pero el tráfico es denso y, aunque se nota que la gente está acostumbrada y se lo toman con tranquilidad, hay que andar con cuidado.

La zona del Ayuntamiento está rodeada por rascacielos y es muy espectacular, sobre todo para mí, que como no había estado en NYC, me dejaban con la boca abierta. Por esto estoy convencida de que el orden del viaje fue el mejor para disfrutarlo y sorprenderme 🙂

Lo negativo del centro es la gran cantidad de vagabundos que hay por todas partes, muchos drogados y borrachos por los jardines y bancos, una verdadera pena. Sorprende cómo se organizan para estar y pasar la noche, los carritos de comida y bebida por todas las avenidas grandes. Nos dio la sensación de peligro, por lo que preferimos aparcar el coche en una calle concurrida pagando 3$ por 1 hora de zona azul, y movernos en coche.

Después de ese paseo, volvimos al coche y nos dirigimos hacia la famosa campana (3 minutejos), que está en buena zona. Está llena de terracitas preciosas donde la gente cena y toma sus copas en una oscuridad íntima, rodeada de plantitas y luces doradas. De hecho, nos dio un poco de pena no quedarnos, pero habíamos comido tanto en el avión entre su comida y nuestros tentempiés… que decidimos ahorrar tiempo y seguir camino.

La Campana de la Libertad es el símbolo de la independencia, la abolición de la esclavitud, carácter de la nación y… pues eso, libertad.

El 8 de julio de 1776 se tocó para convocar a los ciudadanos a la lectura de la Declaración de Independencia, anteriormente, en 1774, para anunciar el Primer Congreso Continental y tras la Batalla de Lexington y Concord, en 1775. Hasta 1837 se le conoció como “la vieja campana del Estado”, luego la sociedad Americana Antiesclavitud la adoptó como símbolo.

Independence National Historical Park

Desde el Independence visitor center podéis visitar gratis la campana y el Independence Hall, en esas horas, nosotros no pudimos, como tampoco pudimos visitar el Reading terminal market.

Nos llama la atención lo mal mantenida que está la zona de chinatown, con el asfalto lleno de agujeros y las aceras descuidadas.

Ya de salida, nuestra intención era darnos un garbeo por las famosísimas escaleras de la película de Rocky, que se encuentran dando entrada al Museo de Arte, sin embargo, la oscuridad nos hizo equivocarnos de salida en el lío de autopistas que hay, así que, sin saber cuánto podíamos tardar en volver, dejamos para otra ocasión la experiencia de emular al gran Balboa subiendo por sus 72 peldaños. Si vosotros podéis ir, no olvidéis buscar la estatua que cerca.

Si os ataca la gusilla, no dejéis de probar el bocadillo típico de la ciudad: la philly cheese steak, que es carne tostadita con cebollita y pimiento verde, con queso fundido por encima y servido en pan de frankfurt (que se note que soy de Terrassa, pero para los que no, pan de perrito caliente).

Bueno, 21:40 horas, una hora que, teniendo en cuenta que llevábamos más de 16 horas de viaje, más de 20 horas en pie, y teníamos que conducir hasta el hotel, seguimos camino, llegando casi a las 23 horas, las 5 de la madrugada en España ¡Iñigo es un conductor muy crack y llegamos cansados pero felices!

See you tomorrow!

Pre-viaje y Consejos Prácticos

Día 2: Lancaster

Vuelve al inicio del viaje: “EEUU: Ruta por la costa Este”

¿Quieres recibir nuestros artículos directamente en tu correo?

Un comentario en “Día 1: Llegada a NYC – Filadelfia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s